Bruce como bálsamo contra la rutina

Pues lo que os decía, que Bruce siempre viene bien, resulta un respiro de la espiral rutinaria, sobre todo si la compañía es la idónea y el ambiente es especial. A esto último siempre contribuye el sótano de La campana, ahora “underground”, con su ladrillo a cara vista, arcos, animales fantásticos y lucecitas en el techo. Eso es lo que siempre le ha caracterizado, pero ahora además tiene otro toque hogareño y moderno alejado de “La cueva del Tuno”. No obstante, siempre recordaremos la historia de aquella campana que tocaba para orientar a los perdidos en las oscuras noches de invierno en Zaragoza.

Al entrar en La campana underground, cómo no, sonidos de Bruce Springsteen; y al bajar a su sótano, un gran aforo formado por hombres, mujeres, niñas y niños de todas las edades hacía difícil incluso acercarse a la barra a por una cerveza. ¡Qué gusto! IMG_0890.JPG

Las vitrinas con una gran colección de entradas y pulseras a conciertos de Bruce por toda la geofrafía española conformaban una exposición que a mí me resultaría imposible reunir: yo guardo mis entradas en los monederos y al final siempre se doblan y arrugan; o, peor, las pongo en la nevera con un imán y Klimt, mi gato, se las lleva a jugar. No valgo para el coleccionismo.

Entre curiosidades y diapositivas de fotos chulas de Bruce, comenzaron a escucharse las versiones de canciones en un open mic variopinto e informal que nos dio algunas sorpresas. Abrieron la veda The Zoquettes con una versión pausada y romántica de “Born to run”, seguida de “Murder incorporated” y “Two hearts” de la que os enseño vídeo:

Un estilo muy personal el de estos chicos, que transforman a su estilo las canciones y nos dejan muy buen sabor de boca. Primer cambio en el escenario y suben ahora Jorge Cash y Silvia Sanz con sus particulares versiones de “All I’m thinkin’ about” (Devils&Dust), “Man at the top” y “Bobby Jean”, con ese empaste de voz suave de Jorge y la originalísima voz de Silvia, grave y profunda. Luis Ángel Villanueva, al que quizás conozcáis por Querido Neil, Sola o JPS Brown -grupos a los que también han pertenecido Silvia y Eduardo-, fue el encargado de ofrecernos una bonita e íntima versión de “The river”.

Cambios en el escenario, dando lugar a un dueto formado por Silvia y Eduardo con mucho soul, y es que su especial forma de cantar “Atlantic city” me dejó completamente encandilada, cautivada y sorprendida. Los acordes suaves junto a la voz desgarradora de Silvia nos dejaban una versión llena de blues y alma que quedaban de maravilla con la historia que esta canción nos cuenta. Comprobadlo por vosotros mismos, porque vale la pena:

Con los hipnóticos versos de “meet me tonight in Atlantic city, que resuenan como un mantra en el sótano de La campana, se despide Silvia. Llega el momento de la canción favorita de casi todo el mundo que conoce a Bruce, una canción que a todos nos despierta unas sensaciones incontrolables por todo lo que significa: “Thunder road”, seguida de “Because the night”, tan fantástica como oscura, interpretadas por Alejandro Castro de Crisálida.

IMG_0886Jorge McFly con Fernando Navarro nos ofrecen a continuación una cañera versión de “Better days”, que también nos lo pedía el cuerpo y, a continuación, algo que ninguno se esperaba: una canción de Más birras que, creemos, Bruce no ha interpretado nunca, pero que puso su puntito gamberro a una noche que estaba siendo demasiado tranquila.

Último cambio sobre el escenario para recibir a parte de los integrantes de Mama Kin, que repetían poniendo el broche de oro en el Springsteen day, pues en la primera edición también les tocó. Dijeron que iban a improvisar “porque Bruce también improvisa”, y lo vimos muy razonable. Pero resultó que no se les dio nada mal eso de ir sobre la marcha: la última canción de la noche fue un “No surrender” muy especial que me gustó muchísimo. Primero, porque es una canción por sí misma preciosa, alentadora y motivadora como ninguna; pero las cuerdas en las manos de estos músicos sonaban profundas e inspiradoras, llevando la versión hacia un bonito equilibrio de sonidos melódicos con la voz de Dani Montañés. Escuchadla…

Y con otra sorprendente versión terminaba la noche dedicada a un ídolo para todos los que nos apretujábamos entre los ladrillos de La campana underground, cuando nos dieron la triste noticia del sábado: Chuck Berry, el pionero del rock and roll, había fallecido hacía unas horas.

Que una noche rockera termine con la muerte de Chuck Berry tiene mucho de ironía y de romántico a la vez; pero sobre todo, pena porque perdemos a un padre del rock, al que debemos tanto… Gracias a él y su ingenio surgieron otros artistas como el que el sábado por la noche homenajeábamos y por el que un buen puñado de zaragozanos y foranos nos reuníamos: Bruce Sprinsgteen nos ha hecho amar el rock and roll y él tuvo otros maestros, como el gran Chuck Berry y todo su legado. Go, Johnny, go… to the sky. A un cielo que, para estos rockeros que tanta vida nos dan, tiene que ser por lo menos, por lo menos, tan bonito como esa constelación de estrellas en forma de lucecitas que siempre genera un ambiente especial en La campana underground, donde la música es excepcional.

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